Hace unos dias le prometi a un buen amigo escribir algo sobre él,luego de hacer mi promesa, una lluvia de ideas sacudio mi cabeza, fue extraño. Lo conozco desde hace muy poco, algo asi como casi dos meses, lo más especial de todo es que lo he visto tan solo dos veces en mi vida. raro, no?...
El es una de las pocas personas que sin haberla visto a los ojos me inspira una confianza notable. No digamos inmensa, porque por naturaleza soy una persona que no se fía tan facilmente de alguien, pero él es de los que hacen que me replantee la posibilidad de que quizas alguien más puede pensar como yo, es bueno eso (creo).
Debo decir que aquella lluvia de ideas que mencioné al principio..se transformó rapidamente en una sequía irreversible, y es que el ecribir sobre alguien más que no sea yo se me hace muy extraño, y no porque solo aqui mi ego es lo que importa, sino que creo que la destinación que más me motivaba a escribir en este sitio era simplemente que todo giraba en torno a mi y como yo veo el mundo. Pese a todo esto me siento bien escribiendo sobre el, me agrada.
Creo que lo que nos hace ser tan iguales, son las mismas putas experiencias que nos conectan, personajes incautos que gracias a su falta de ganas lograron alejarnos para siempre de ellos. El conocernos en un momento asi, fortuitamente nos hizo ver que no solo nosotros vivimos así, creyendo que quizas algun día las cosas mejoran. ( realmente esa filosofía es una mierda, las cosas no mejoran nunca. O te retiras, o aguantas..asi de simple.)
Pero en fin, este hombre me ha hecho ver muchos detalles que probablemente estaban frente a mis narices, pero que por ser una terca no noté, me hizo ver que el querer a alguien no es sinonimo de sufrir por ese alguien, me enseño que el patear una piedrecita por la calle te puede llevar a dos cosas; una, al hospital tras ser atropellado gracias al insistente apego a dicha piedra, o paradojicamente a una reflexion inconsciente muy intensa, pero para muchos nunca bien ponderada, me enseño que a alguien le puede gustar lo que escribo, me enseño a no desvelarme tanto, me enseño "que no destrocen tu vida" de los prisioneros.
En volá lo quiero mucho, aprendi a quererlo y no me arrepiento de haberle mostrado un poco de mi, ni tampoco de estar ocupando un espacio en este humilde blog.




